Previenen la arritmia cardiaca y la muerte súbita

La arritmia es una de las complicaciones más serias en caso de infarto.  Investigaciones recientes indican que los ácidos grasos Omega-3 tienen una acción anti-arrítmica y pueden estabilizar el corazón eléctricamente, reduciendo la probabilidad de muerte súbita después de un ataque cardiaco.

Los ácidos grasos mantienen las paredes celulares sanas y flexibles, reduciendo el riesgo de problemas de ritmo cardiaco y previniendo la formación de coágulos sanguíneos.